19/08/2026

Por qué a la gente no le gusta comprar seguros (y cuáles tienen sentido según tu etapa de vida)

Por María Mercedes Talavera
Asesora en planificación financiera

Hay decisiones financieras que disfrutamos planificar:

Un viaje.
Una casa.
Un carro.
Una inversión.

Pero hay otras que seguimos dejando para después. Los seguros suelen ser una de ellas.

¿Por qué?

Porque asegurarte significa aceptar algo incómodo: no tenemos control sobre todo lo que puede pasar.

Pensar en un seguro nos obliga a considerar enfermedades, accidentes, incapacidad, pérdida de ingresos e incluso la muerte. Y es mucho más fácil pensar: “Eso probablemente no me va a pasar a mí.”

También existe otra razón: sentimos que estamos pagando por algo que quizá nunca utilizaremos.

Pero ahí está precisamente la lógica del seguro.

No necesariamente lo compras esperando recibir más dinero del que pagaste. Lo compras para evitar que un evento inesperado tenga que ser financiado completamente con el patrimonio que estamos construyendo.

Una hospitalización.
Una enfermedad grave.
Meses sin poder trabajar.
La pérdida de la persona que genera los ingresos principales de una familia.

Un seguro puede hacer que parte de ese riesgo financiero no recaiga únicamente sobre tus ahorros.

Y hay una tercera razón: muchas veces simplemente no sabemos qué necesitamos.

Seguro de vida.
Gastos médicos.
Incapacidad.
Vida temporal.
Vida permanente.
Productos con acumulación de valor.
Planes educativos.

Hay tantas opciones que es fácil terminar pensando: “Después veo eso.”

Pero hay algo importante:

No necesitas tener todos los seguros. Necesitas entender qué riesgos podrían afectar seriamente tus finanzas en la etapa de vida en la que estás.

20–30 años | Estás construyendo tu independencia

Probablemente estás comenzando tu carrera, aumentando tus ingresos y construyendo tus primeros ahorros. Tal vez todavía no tengas grandes responsabilidades familiares.

Pero hay algo muy valioso que ya tienes: tu capacidad de generar ingresos durante las próximas décadas.

En esta etapa tiene sentido evaluar:

  • Seguro de salud: para que una emergencia médica importante no tenga que salir completamente de tus ahorros.
  • Cobertura por incapacidad: especialmente si tus ingresos dependen directamente de tu capacidad para trabajar.
  • Seguro de vida: puede cobrar mayor importancia si alguien depende económicamente de ti, tienes deudas que podrían afectar a otra persona o quieres comenzar una estrategia de protección a largo plazo.

Además, contratar determinadas coberturas siendo joven y saludable puede facilitar el acceso a mejores condiciones, dependiendo del producto, la aseguradora y tu estado de salud.

30–40 años | Estás construyendo algo que ya vale la pena proteger

Casa.
Familia.
Hijos.
Negocio.
Préstamos.
Patrimonio.

En esta etapa las decisiones financieras dejan de afectarte únicamente a ti.

Por eso, una buena pregunta es:

Si mañana tus ingresos desaparecieran, ¿cuánto tiempo podría mantenerse igual la vida que construiste?

Aquí podrías evaluar:

  • Seguro de vida: especialmente cuando existen personas que dependen de tus ingresos.
  • Seguro de salud: para proteger el patrimonio frente a gastos médicos importantes.
  • Planificación educativa: si uno de tus objetivos es financiar la universidad de tus hijos.
  • Protección de ingresos por incapacidad, cuando corresponda.

En esta etapa no solamente estás acumulando cosas. Estás acumulando responsabilidades. Y protegerlas también forma parte de construir patrimonio.

40–55 años | Ya no se trata solamente de proteger. También de prepararte.

Tus ingresos pueden estar cerca de sus mejores años. Pero al mismo tiempo, el retiro empieza a estar mucho más cerca.

Aquí aparece una pregunta diferente:

¿Lo que has construido hasta ahora será suficiente para financiar la vida que quieres después de dejar de trabajar?

En esta etapa conviene revisar:

  • Cobertura de vida: ¿la cantidad que contrataste hace años sigue siendo suficiente para las necesidades actuales de tu familia?
  • Seguro de gastos médicos: porque un evento médico importante puede afectar años de acumulación patrimonial.
  • Coberturas para enfermedades graves, dependiendo de tus necesidades y de las opciones disponibles.
  • Estrategia de retiro: inversiones, ahorro, pensiones, anualidades u otras herramientas que puedan complementar tus futuros ingresos.

Y algo fundamental:

No esperes a estar cerca de jubilarte para empezar a financiar tu jubilación. El tiempo también es parte de tu patrimonio.

55+ | El objetivo comienza a cambiar

Durante muchos años la pregunta fue:

¿Cómo construyo patrimonio?

Ahora aparece otra:

¿Cómo hago para que lo que construí dure?

En esta etapa cobran importancia:

  • La cobertura médica.
  • La planificación de ingresos durante el retiro.
  • La protección del patrimonio acumulado.
  • La planificación sucesoria y del legado familiar.
  • Revisar las pólizas que ya tienes y entender qué función cumplen ahora.

Porque llegar al retiro con patrimonio es importante.

Pero también lo es saber cómo utilizarlo sin que un imprevisto financiero cambie completamente tus planes.

Entonces, ¿cuánto seguro necesitas?

No existe una respuesta basada únicamente en tu edad.

Dos personas de 35 años pueden necesitar estrategias completamente diferentes.

Depende de:

  • tus ingresos,
  • tus deudas,
  • tu patrimonio,
  • quién depende económicamente de ti,
  • tus ahorros,
  • tu cobertura actual,
  • y los riesgos que podrías asumir por tu cuenta.

Por eso, antes de preguntarte:

“¿Qué seguro debería comprar?”

quizá deberías preguntarte:

“¿Qué situación podría desestabilizar financieramente todo lo que estoy construyendo?”

Ahí comienza una conversación mucho más importante.

Porque asegurar no significa vivir esperando que algo malo suceda.

Significa decidir qué riesgos estás dispuesto a asumir tú… y cuáles prefieres transferir.

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